Juan Espadas, las redes sociales y la calle

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Gregorio Verdugo / Jesús Rodríguez.

Juan Espadas, candidato del PSOE a la alcaldía de Sevilla, presentó ayer su política 2.0, una de sus principales apuestas para la campaña electoral y, afirma él, para su Gobierno de la ciudad en caso de que los electores le den la vara de mando en mayo de 2011.

De la presentación que hizo Espadas podemos deducir una fuerte apuesta por las tecnologías como medio para que las personas tengan una comunicación más cercana y certera con el Gobierno. De hecho, el propio Espadas sostiene que “no puedo renunciar al instrumento más potente que hay ahora mismo para llegar a los ciudadanos”.

Ciertamente, Espadas demuestra una amplitud de miras nueva, impropia del político español actual -lo cual es grave per se, y más a estas alturas-, que no sólo alcanza el mero uso y explotación de los nuevos recursos que ofrece Internet, sino la posibilidad de que los ciudadanos, por fin, puedan tener una manera rápida y efectiva de acceder a los políticos.

Pero, lejos de que el cuento de esta entrada tenga un final tan feliz como éste, las preguntas surgen una tras otra, y la primera es una transposición dospuntocerística lógica de una duda omnipresente entre el electorado: ¿realmente Juan Espadas -o ponga aquí el nombre de su político preferido- está en las redes sociales para ser un político -y/o futuro alcalde- al que los ciudadanos puedan dirigirse con rapidez y eficacia o bien su fin es únicamente el de hacer que su foto circule por Facebook, Twitter, Flickr, etcétera?

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El pago en los medios y el valor de la información

El otro día, navegando por el blog de Juan Varela, me encontré con esta entrada antigua, en la cual su autor hablaba de que la publicidad como base del modelo de negocio de los medios está llegando a su fin, como también le ha sucedido al modelo de pago por la información. Y aunque es antigua, no deja de ser actual y de dar pie a una sencilla reflexión.

El descarte de la publicidad como un sustento y una fuente de negocio para los medios viene provocado por la falta de anunciantes, algo que ha echado por tierra el planteamiento de los gratuitos (como hemos podido comprobar con el cierre de Metro, de ADN.es y de ocho delegaciones de 20Minutos), pero sobre todo es causa del coste tan bajo que los anuncios adquieren en Internet, y eso incide en las posibilidades de negocio de los medios digitales, sean del tipo que sean.

El negocio de los medios no puede seguir basándose en la publicidad. Si se supone que ha habido o que está dándose un cambio de paradigma en la industria de la información, es absurdo seguir con la misma base de negocio, tanto más en tiempos como los actuales, de profundos cambios en la economía que afectan notablemente a la publicidad, a cuánto se acude a ella y a los caminos que ésta tomará de ahora en adelante para difundirse.

Si ya no podemos vivir de la publicidad, nos queda sólo la solución del cobro por contenidos. Pero, como bien dice Varela en su artículo, ni una ni otra serían posibles. Al menos per se. Varela tiene razón al decir que sería absurdo volver a cobrar por determinados contenidos, como el grueso de las noticias, cada vez más homogeneizadas y basadas en información de agencias, gabinetes y notas de prensa (el periodismo de teletipos).

Pero también matiza, no con menos acierto, que generar el pago de los lectores es posible siempre que se ofrezca un producto diferente, algo único que no ofrezca nadie más. Reportajes, vídeos, fotos e historias por las que de verdad merezca la pena pagar, aunque sea poco. Algo como este magnífico fotoreportaje multimedia de Le Monde, del que tuve conocimiento gracias a Paper Papers, y que supone un perfecto ejemplo de ese periodismo de calidad que mezcla lo mejor de antes -la curiosidad y las ganas por buscar la verdad- y lo bueno de ahora. Un ejemplo de en qué debería consistir el nuevo periodismo, en lugar de otras cosas extrañas que anuncian algunos gurús.

Los medios tienen que asumir este reto, por su propia existencia, y en este reto tienen un papel preponderante los periodistas. Nosotros debemos pensar en nuestra labor, y preguntarnos si estamos preparados. Y cuando lo veamos claro, invitar a los lectores a que se preparen ellos para seguirnos.


Radio Ruina vol. 4

Ya estamos aquí con un nuevo volumen de Radio Ruina, el podcast del Sinfu, hecho desde Sevilla para el mundo. Aunque esta semana sólo hemos podido contar con tres participantes (Buentes, Bukowski y Jesu), hemos conseguido apañárnoslas para hacer un podcast de mayor duración que el volumen 3, aunque no excesivamente largo (algo más de media hora). Además, estrenamos la sección La cocina de Sin Futuro, dedicada a los posts de nuestro blog, e intercalada entre el resto de nuestras secciones habituales.

Esperamos que os guste este nuevo capítulo de Radio Ruina, y no olvidéis que esperamos cualquier impresión, comentario, sugerencia, petición, alabanza o insulto personal. ¡Comentad!

Descarga el podcast


Chupapollismo, digo… cooperación

Me resulta extraño estar hablando con una conocida de Perú acerca de la cooperación española en la zona y, a la vez, estar contemplando un ejemplo práctico con el que se puede usar la palabra cooperación, pero más bien como eufemismo -sí, eso que tanto nos gusta a los periodistas- de otra palabra no tan bien sonante.

Ese ejemplo práctico no es otro que la portada de ayer del diario Marca. En ella podemos leer: “¡Viva el fútbol gratis!”. El clásico titular rotundo y antiperiodístico que suele usar el Marca, en este caso para enmarcar la noticia de que laSexta (la televisión de Mediapro, ese grupo que insiste en cargarse el espectáculo futbolístico mediante su guerra contra AVS y la escasa calida de sus retransmisiones) retransmitía dos partidos en abierto, uno a las 20:00 (Barcelona-Racing) y otro a las 22:00 (Sevilla-Sporting de Gijón). Así, el antetítulo rezaba: “La Sexta da hoy en abierto y en directo dos partidazos”, mientras que el subtítulo decía: “Es el principio del fin de la Guerra de las Televisiones”.

Algo que puede parecer normal hasta que nos damos cuenta de que tanto el antetítulo como algunas palabras del título van en verde. ¿laSexta? ¿Verde? ¿Casualidad? No, hamijos. En el mundo del periodismo hay pocas casualidades. Y vosotros os estaréis preguntando dónde está esa cooperación de la que hablo al principio del post. Pues ahora lo veréis, mis caros amigos.

Cooperación es, como bien he dicho, un eufemismo muy acertado para referirse a ese ejercicio tan común entre medios de comunicación pertenecientes a grupos diferentes, pero con una eventual relación comercial estratégica. Dicho ejercicio, muy sano para los intereses y las ganancias de los medios implicados, se suele denominar comúnmente chupapollismo (sí, hijos, de chupar y polla). Pero no seremos tan vulgares: mejor usemos cooperación, que suena mejor al habla (eu = bueno; femí = hablar).

¿Y cómo se manifiesta esta práctica en este caso en concreto? Pues mediante un proceso más simple que el mecanismo de un chupete. El Marca, como vemos, lanza en su portada uno de sus habituales títulos magnificientes, gracias al cual coloca a laSexta como vencedora de la guerra del fútbol y como adalid de la retransmisión televisiva de los partidos de la LFP, mientras que en laSexta, antes, durante y tras la emisión de los encuentros, encontramos publicidad directa -realizada por los propios comentaristas- de la nueva promoción del diario Marca (Leyendas del fútbol, o algo así, aunque esto ya me suena a viejo…).

De esta forma, mis pequeños, hoy habéis aprendido una nueva triquiñuela de los medios de comunicación. A nosotros también nos han propuesto realizar ese tipo de prácticas, no os quepa duda. Pero el Sinfu no se vende por un puñado de enlaces -aunque si el puñado es de euros, todo podría negociarse-, por lo que, en tales situaciones, solemos hacer uso del mensaje que nos enseñó el tito Quatermain:


En la línea general

El PSC ha presentado su nuevo cartel de campaña, de cara a las elecciones del próximo 9 de marzo. El resultado es el siguiente:

Cartel PSC

Todo el mundo comprenderá, a estas alturas, y después del terremoto en el seno del Partido Popular, lo que estas figuritas matrushka representan, y el significado que conllevan. El cartel, dicho sea de paso, es ingenioso. No obstante, como podemos ver, lo único que tiene que ver con el PSC es el fondo de color rojo.

El secretario de Organización del PSC, José Zaragoza, ha explicado el objetivo de esta campaña:

“Se trata que la gente tenga claro que detrás de Rajoy están los de siempre y está Aznar”.

Las preguntas que cabría realizar tras ver el cartel y tras esta afirmación de Zaragoza es si realmente los catalanes (y, por ende, los españoles) necesitamos que los partidos nos estén recordando continuamente lo que sucede el partido de la acera de enfrente. ¿Acaso no estamos ya suficientemente informados a través de unos medios cada vez más politizados (que no ideologizados, ojo a la diferencia)? Supongo yo que los españoles tenemos aún un mínimo de inteligencia y de sentido del análisis y la crítica como para saber perfectamente qué es lo que se cuece en uno y otro lado, y a quién hemos de votar o no. A mí, desde luego, me sienta como un insulto que me tengan que llevar de la manita y que me digan: “Mira: PP malo; PSOE bueno”.

En realidad me contradigo con lo afirmado anteriormente, porque la verdad es que hay un importante sector de la población de nuestro país que aún necesitan que los partidos se manifiesten de esta forma, y la culpa en parte de este problema es de tales personas, ya que no sólo no tienen capacidad para juzgar tal o cual hecho (o declaración, o persona…), sino que además solicitan a las formaciones políticas este tipo de ataques, que lo único que hacen es minar la estima del elector concienciado y crítico hacia la política, los partidos y sí, la democracia. Aunque de esto ya hablaré más adelante.

A lo que me vengo a referir, sin salirme más del tema, es que el PSC se ha vuelto a apuntar a la tendencia que venimos sufriendo en la política desde hace ya demasiados años. Ya los políticos no se conforman con hacer promesas absurdas y, a menudo, de difícil -por no decir imposible- realización, sino que ahora lo que es políticamente correcto -que a menudo es lo más humana o lógicamente incorrecto- es insultar al de enfrente, y tomar dicho insulto como bandera de la campaña propia.

Mejor, señores del PSC, preocúpense de ofrecerles a los ciudadanos -no a los electores, sino a los ciudadanos- un programa en condiciones, y traten de solucionar sus problemas, que es para lo que ellos van a elegirles. Y no para que se entretengan en mirar a la ventana del vecino de enfrente.

Recuerden que el que se ríe del mal del vecino, lo suyo viene de camino.