Nueva dirección

Estimados lectores.

Tras varios años escribiendo en este blog, os comunico que en adelante permanecerá inactivo. Aunque ya no publicaré nada más aquí, todo lo anterior seguirá online. Ahora podéis leer todo lo que escribo en Campo a través, el blog alojado en mi web personal, donde también podréis conocerlo todo sobre mi trayectoria profesional. Gracias por seguirme durante todo este tiempo. Espero que sigamos acompañándonos en el nuevo blog.

Un abrazo.

Campo a través, el blog del periodista Jesús Rodríguez


Muchas cosas

Últimamente no suelo escribir mucho, y la verdad es que ya no me gusta escribir discursitos, y menos si son ñoños. Soy consciente de que tengo ya cierta edad y cierto cansancio de las cosas y ya no me apetece dedicarme a escribir uno de esos posts en los que uno hace balance de todo lo que ha encontrado y ha perdido en el año anterior. No tiene mucho sentido y, además, son muchas cosas. Al fin y al cabo, lo bueno permanece (“nada se pierde en el mundo”) y lo malo languidece en la cuneta del olvido, aunque no hay mal que por bien no venga. Pensándolo bien, quizá debería hacer propósito de enmienda (que no de año nuevo) y retomar ese hábito perdido (o abandonado) de ir dejando aquí el día a día en pinceladas, para al final del año no tener que contar nada más que las historias que ya os contamos.

Feliz 2013 a todos. Que en los días que siguen, y siempre, sigamos encontrando muchas cosas buenas (y malas que por bien vengan) y que, como dice Gregorio, podamos compartirlas con mucha gente con la que merezca la pena vivir.

Feliz 2013


La isla mágica

Es un atardecer de julio y en La Alameda los camareros corren sobre la solería ocre, de una mesa a otra, y por La Barqueta se oyen ya los últimos gritos de chiquillos en las atracciones y la Ciudad entera bulle de gentío, como fogueada por la canícula del día, bajo una luz carmesí.

El sol que se oculta allá a lo lejos, detrás de los pabellones y las fuentes y los jardines, más allá de las lomas del Aljarafe, es ahora el misterio de cada ocaso de verano y la música que acompaña una nueva despedida y cierra el telón de la nostalgia de otros días en las avenidas de La Cartuja, en esta isla siempre mágica.

Una maleta vacía espera al regresar a casa. Hay que escoger la ropa para el viaje y mejor incluir unos pantalones de algodón, frescos, para el tiempo. En el armario hay un par de ellos, de hace muchos años, quién sabe si aún de la talla adecuada. Al probarlos, algo dentro del bolsillo atrae la mano como un anillo de poder.

Es la magia de la vida que vuelve a la vida después de veinte años, a la sorpresa de un niño de cinco años ante el misterio de estas tardes de verano en una isla infinita, en una ciudad eterna, que siempre será suya -ahora ya lo sabe- allende los días, allende los viajes.


Lluvia y llanto

Viernes de Dolores. Llueve sobre Sevilla. La primera, en la frente. Tras el invierno más seco que los viejos del campo recuerdan desde aquellos años de la sequía, toca, como ya es más habitual, lluvia en Semana Santa.

Ya lo dijo alguien en el twitter esta tarde: San Pedro será muy santo, pero poco cofrade. No me extraña. De hecho, no son pocos sevillanos los que repiten eso de que, si Nuestro Padre Jesús del Gran Poder pudiera soltar un momento la cruz, se liaría a latigazos como con los ladrones del templo e iba a dejar La Campana sin un alma.

“Hace 40 años no había en la Carrera Oficial ni la mitad de cofradías que hay hoy”, me comentó hace unos días un mayor mío. “Y, por supuesto, nada de Cautivos del Polígono, ni Cerros del Águila ni alguna otra cofradía de barrios peleándose con el Consejo por ir a la Catedral”, me dijo.

Hoy las hermandades periféricas afloran como la primavera que ya brota en el azahar de los naranjos del Centro, y ya vemos a muchos cofrades de jóvenes hermandades -en algunas de ellas, los pasos aún son de madera desnuda- llorando porque su Cristo y su Virgen no van a ver la calle.

La penitencia primigenia que daba sentido a las procesiones de imágenes cofrades ahora reside en la lluvia que impide que podamos portar a hombros a nuestro Señor y su Madre por Sevilla, y, al contrario, ese mismo hecho de vestir de nazareno -no hablemos ya de los trajeados y envarados miembros de honor de la hermandad- ha convertido la estación de penitencia en una estación de deleznable orgullo.

El cofrade es un sentimiento fuerte, tanto más en esta ciudad tan dada al aplauso, a lo cursi, a lo barroco y tramoyesco, al espectáculo fácil y a soltar un “ole” en cuanto se tiene ocasión, y acaso sin tenerla. De ahí el llanto. Pero cuanto más veo a muchachos y viejos llorando en la puerta de un templo por no poder lucir las imágenes de nuestro Señor y nuestra Madre, menos puedo evitar acordarme de aquellos fariseos de Mateo 6, 5-6, que practicaban su fe a la vista de todos, con gran ostentación.


Seguir la luz

Una vez más un año se acaba, y una vez más la vida seguirá mañana igual que hoy, acaso con un día menos que tachar en el cómputo de nuestras existencias. Ya termina 2011, el año en que todos han maldicho la crisis y todo lo que de ella se ha derivado.

El año más duro que recuerdo, tanto en la realidad común como en la particular, ha sido para mí también un año mucho más próspero que otros de ese tiempo que ahora, con desazón y cierta nostalgia, todos llaman “de bonanza”.

Este año me ha traído cosas buenas: un trabajo por el que he cobrado y en el que he aprendido a mucho de la grabación y edición de vídeo, al tiempo que he mantenido mi otro trabajo, y todo ello a la vez que Gregorio y yo nos hemos embarcado en muchas nuevas aventuras que ya han concluido y dado sus frutos, y en otras que recién empiezan y que, seguro, también darán frutos, y muchos.

Este año también me ha traído a una persona especial, a Sara, con la que comparto mi vida desde hace casi nueve meses y que me apoya y me anima en todo lo que hago, que me da lo mejor que tiene, saca lo mejor de mí y me muestra la luz en el camino.

Este año de tanta pérdida me ha dado, a pesar de todo, la suerte de poder decir que sigo teniendo lo que más necesito en esta vida: a mis amigos, siempre nuevos, los verdaderos –Pablo, Juanjo, Roci, Lopy, Juan, Lola- que no me abandonan ni en las más negras. Ellos son mi familia fuera de mi casa, y dentro sigo teniendo la mía propia, que tampoco me falla y a la cual, con los años, tengo un amor más añejo y fervoroso.

Este año también me ha traído cosas malas, errores y adversidades. Pero gracias a mis amigos, a mi familia, he sabido superarlas y, sobre todo, aprender muchas cosas útiles y que me han hecho crecer como persona, salir con valentía hacia adelante, tener optimismo ante el futuro negro que parece que nos espera.

Gracias a todos ellos, y a todas las personas que he conocido en este 2011 que ya expira, a todas las que han compartido sus vidas conmigo, aunque fuera sólo un momento, por todo lo que me han hecho vivir y los que han compartido conmigo, que es mucho y bueno, y sería imposible enumerar en estas líneas -y acaso innecesario, mejor será saborearlo para mis adentros-.

Desde este joven blog que hoy cumple casi un año de actividad continua pero intensa, gracias a todos por leer aquello que publico, aquello con lo que pretendo mostrar la luz del mundo, la luz con la que iluminar los días que tenemos por delante, que son nuestros. Que seáis felices y os sea propicio el nuevo año. Feliz 2012.


Antonio Torrijos: “Un comunista podrá gobernar mientras existan desigualdades”

El teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla y candidato de Izquierda Unida a regidor en las elecciones municipales de mayo de 2011, Antonio Rodrigo Torrijos, concedió al compañero Jack Daniel’s y al que esto escribe esta entrevista exclusiva que tenéis a continuación, desglosada en cinco vídeos.

Parte 1

Leer el resto de esta entrada »


AIR 2010: Responsabilidad social de los medios

Dentro del “Encuentro de Ciudadanía, Sociedad y Empresas Socialmente Responsables”, AIR 2010, que ha organizado la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía, para analizar y debatir la importancia del desarrollo de la actividad empresarial acorde con unos principios básicos de responsabilidad y sostenibilidad social, llamaba la atención la mesa dedicada a la responsabilidad social de los medios de comunicación.

El elenco no tenía desperdicio alguno, ya que con la moderación de Antonio Manfredi, director de Contenidos Digitales de la RTVA, durante su desarrollo expusieron sus opiniones Ignacio Escolar, Juan Luis Sánchez, Juan Carlos Blanco, César Calderón, Antonio Salvador, de El Mundo Andalucía, y Maite Sáenz de Cabezón, de Media Responsable.

En este vídeo están las opiniones de los integrantes de la mesa al respecto de este asunto.

[Youtube=http://www.youtube.com/watch?v=yY7g-q3qrfk]

A nuestro entender, la principal responsabilidad social de un medio debe ser la búsqueda a toda costa de la verdad, o de lo que más se le aproxime, y el compromiso permanente con el lector de ofrecerle una información veraz utilizando para ello la metodología que caracteriza al periodismo. Todo lo que no pase por estas dos premisas básicas se deberá encuadrar en maniobras más o menos intencionadas para poner ante los ojos de los lectores una visión velada de la realidad por la causa que sea.

Si tenemos en cuenta que buena parte de calidad democrática de un país se mide por la clase de información que producen sus medios de comunicación, y que sólo con ciudadanos bien informados tiene posibilidades de existencia una democracia arraigada y con contenido, del que los medios cumplan a rajatabla ambos enunciados depende en buena medida la salud del sistema del que nos hemos dotado para relacionarnos. Y es ahí donde de verdad radica su importancia.

Trabajo realizado por Jack Daniel’s y el que aquí escribe.