¿Quieres ser periodista sin estudiar Periodismo? [Réplica a Gabriel Corbacho]

Mi compañero y amigo Gabriel Corbacho hace en su blog una crítica sobre el oficio de periodista y su desprestigio, a colación de los másteres que convocan diversos diarios y a través de los cuales, previo pago de una nada simbólica cantidad de dinero, cualquier licenciado, sí, cualquiera, puede ser periodista. Es una crítica que, cómo no, comparto, mas con algunos matices.

Él mismo da en el clavo de un aspecto que es clave, cuando habla de los conocimientos profundos, técnicos y específicos de una profesión que deben conocerse para poder ejercerla, como sucede en el caso de la medicina, el derecho o la ingeniería, por poner tres ejemplos. Precisamente la gran mayoría de los licenciados en Periodismo sale de la Facultad, tras cinco años de carrera, sin saber ejercer el oficio, y éstos de los másters quieren enseñar a la gente en unos cuantos meses lo que no se enseña en cinco años en la licenciatura.

Pero el problema, me da a mí la impresión, es precisamente ése: que los conocimientos profundos, técnicos y específicos que respecto de otras profesiones se enseñan en las facultades y escuelas, no se encuentra en la Licenciatura de Periodismo. En cinco años hemos aprendido algunas cosas útiles, sí, pero la mayoría de lo que nos han enseñado ha sido paja teórica y conocimientos que poco o nada tienen que ver con el periodismo.

Por eso pienso que no se puede pretender que para ser periodista haya que tragarse cinco (ahora cuatro) años de aprendizaje que, en su mayoría, no tiene que ver con nuestro trabajo o que es un compendio teórico para ratones de observatorio mediático, pero no para la gente que informa en el día a día sobre la realidad del mundo y de la gente.

La cosa es que el periodismo para mí no es una profesión, sino un oficio, entendido como una ocupación de artesano, a la que uno se empeña en cuerpo y alma, más allá de un horario, por dedicación, gusto, placer y vocación (que no bocación, que, como dice Juan Blanco, es la vocación de boquilla que mucha gente de la carrera dice tener por el periodismo). Una “ocupación habitual”, como dice la primera acepción de “oficio” en el DRAE.

El de la información es el único oficio que está recogido en la Constitución Española. Todo ciudadano tiene derecho a dar y recibir información. Es un derecho fundamental. Reconocer como periodista únicamente a quien tiene una licenciatura y está colegiado o asociado en el gremio no es sólo cercenar ese derecho fundamental, sino dar calidad de informador a quien tiene un papel pero, probablemente, ni sabe informar ni tiene ganas ni ha ejercido jamás ese trabajo, a pesar de contar con las herramientas que hoy nos da la web, mientras que alguien que, como nuestro compañero Gregorio Verdugo, que durante muchos años ha ejercido el periodismo sin ser licenciado, o, sin ir más lejos, el médico Carlos Herrera, que no es licenciado en periodismo, ya no podrían ejercer este oficio que, todos lo sabemos, desempeñan mejor que muchísimos licenciados.

Mal que nos pese, creo que volver a dar prestigio a este oficio y, sobre todo, conseguir que los ciudadanos vuelvan a creer de nuevo en el periodismo como un servicio público, un servicio al ciudadano, que no es otro que el objetivo que este oficio debería tener y jamás perder, todo eso es más responsabilidad de los que queremos hacer un #periodismorealya, un periodismo de, para y con las personas, lejos de las cifras, del espectáculo, de la gracieta burda, del morbo y del escándalo chillón. Los que hayamos cursado la licenciatura tendremos ventaja, pero sólo si hemos sabido aprovechar lo que nos haya podido aportar.

Como dice Bukowski, de la Facultad se sale ya parado. Llegar a ser un parado ilustrado depende de uno mismo, de ser un autodidacta, un curioso, un culillo de mal asiento. Lo que decía Roberto Arrocha: “El que no sea curioso no podrá disfrutar de esta profesión”. Y, añado yo según mi parecer, tampoco estará capacitado para ejercerla. Si no te preocupas por conocer el mundo y por aprender a contarlo de una u otra manera, entonces serás, en palabras de Bukowski, uno más en la fila de los tontos con papeles.

Que luego haya gente que se crea que por tener tal o cual papel o por ir corriendo detrás de algún famoso ya está haciendo periodismo, ya está otorgando un servicio básico de información para el ciudadano, pues a nosotros no debe irnos ni venirnos. Haz bien y no mires a quién, dice mi madre, y también que en todos lados hay gente buena y gente mala. Pero ya sabemos que por sus actos los conocerán y nos conocerán a nosotros. Así que debemos seguir haciendo el periodismo que nosotros creemos justo y necesario y esperar que nuestro trabajo dé sus frutos, aunque a nosotros nos falte el pan algunas veces (y yo me doy a mí mismo mi correspondiente palito en las costillas, dudando de que esto que digo ahora lo repita con tanta vehemencia dentro de unos años, cuando tenga el estómago vacío un día y otro y otro más).

Pero para que todo esto tenga el final que nosotros queremos, los ciudadanos también tienen que poner de su parte y entender que la información de calidad es aquella que verdaderamente les aporta algo en su vida, y no cualquier chisme barato con cuatro datos mal dados que acuda al morbo para llamar la atención del lector o el espectador. Tienen, tenemos todos (y ahí entran los también licenciados a los que va dirigida la oferta del máster que aparece en la entrada del blog de Gabriel), que comprender que el periodismo de calidad no está per se en un gran medio, igual que tener un título de licenciado no te hace periodista y que puedes serlo, y además bueno, aunque no lo tengas. Que no están todos los que son ni son todos los que están. Sin duda, ésa, la de la educación de las personas en una información libre y crítica como libre y crítico debe ser su pensamiento, es la más dura de las batallas que nos toca librar. Pero nuestro ánimo debe ser más fuerte, y estoy seguro de que, sin duda, lo es.

Résistance, compañeros.

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3 comentarios on “¿Quieres ser periodista sin estudiar Periodismo? [Réplica a Gabriel Corbacho]”

  1. Ahora me toca a mí ¡jeje! También comparto tu réplica con matices. Te cuento:
    Soy el primero en criticar muchas de las asignaturas de la licenciatura que hemos cursado, sea por no verles utilidad o porque simplemente no la tienen. Pero mentiría si no reconociese que, de los cinco años, al menos tres me han parecido aprovechables. O al menos creo que me han aportado cosas importantes para mi futuro profesional. Aunque no venga al caso, mi propuesta ideal de plan de estudios para Periodismo sería 3 cursos y medio de formación y un cuatrimestre final de prácticas obligatorias. Insisto: es mi opinión.
    En cuanto a la frontera entre oficio y profesión, me parece bastante difusa. Para mí, el Periodismo es las dos cosas y no creo que por ello cambie lo importante del debate. Está bien que los oficios y las profesiones se estudien oficialmente, sea en la institución académica que sea.
    Me gusta que menciones el derecho que todos tenemos a informar y ser informados. Pero, en mi opinión, el derecho a informar es limitado de facto por cuestiones físicas y de lógica. Como ya he dicho por ahí, hay situaciones en las que doy preferencia a un periodista titulado que trabaja en un medio de comunicación reconocido sobre un bloguero que no tiene la titulación. Es lo de siempre: en un evento con problemas de espacio siempre se tiene preferencia según la audiencia y la pertenencia al sistema de medios tradicionales dominante (lo he sufrido). Un bloguero no puede hacer fotos en el Congreso de los Diputados, porque, salvo caso muy excepcional, nunca estará acreditado (también lo he sufrido). Si pudiera, propondría un registro oficial de la comunicación (sin que suene para nada a franquista, líbreme Dios) en el que se puedan inscribir libre y gratuitamente los medios (sean El País o mis blogs) y los periodistas con titulación en Comunicación que trabajan en ellos. Creo que así se protegerían más sus derechos, Internet y la comunicación alternativa empezarían a tener el papel importante que merece y todo se profesionalizaría más, que al fin y al cabo es lo que importa para revalorizar el Periodismo. Aunque eso dependa en gran parte de una mejora en la calidad de lo que se enseña en las facultades.
    Y me gusta también que menciones a Carlos Herrera. Es un gran comunicador y un gran orador pero no tiene que ejercer el periodismo de calle, no hace reportajes… Es un profesional de la opinión, del estudio, de micrófono, de teléfono. Y me parece bien y normal que lo siga siendo. No es ese el intrusismo que critico (porque a los “intrusos” no les reprocho nada). Pero, sinceramente, creo que, por ejemplo, el amigo Gregorio Verdugo hace muchos más méritos que Carlos Herrera para que se le llame periodista con todas sus letras.
    Para que veas que he analizado bien tu réplica: tus últimos párrafos los suscribo al 100%, y con emoción ;)
    Me alegra que nos preocupemos por mejorar el Periodismo en nuestros humildes blogs. ¡A seguir así!

  2. Jesu dice:

    Es cierto lo que dices, todas esas trabas que los partidos, las instituciones, las empresas, la gente y hasta los otros medios ponen a cualquiera, incluso siendo periodista, para poder ejercer este oficio por su propia cuenta, ya sea con las malditas acreditaciones o con el desprecio (“¡Bah, tú qué vas a ser periodista! ¿Tú trabajas para un medio acaso?”, que no queda muy lejos de esa gilipollez que todos hemos escuchado tantas veces: “anda, periodista; entonces te veremos en el tomate / el Sálvame, ¿no?”). A mí me ha pasado, varias veces, incluso estando trabajando para El Correo de Andalucía.

    Tampoco he dicho, referido a la mala formación que nos dan en la licenciatura, que el gran problema de los nuevos licenciados para ser verdaderamente periodistas, amén de la falta de formación y de la poca curiosidad, es que no saben qué es la calle. Tienen miedo a la calle. Creen que salir a buscar la noticia es algo que ellos no deben hacer a no ser que sea para grabar la típica pieza de pequeños totales haciendo la misma mini-encuesta a diversas personas. Creen que la realidad se construye dentro de las redacciones o en ruedas de prensa, y nada más lejos de la realidad. Yo mismo tuve que aprender a “hacer la calle” (sí que en el fondo no es mentira que la profesión esté prostituida) con la ayuda de Gregorio, que fue el que me enseñó muchas de las cosas que sé, y las que no sabía las aprendimos juntos, pero pateándonos toda Sevilla en manifestaciones y huelgas, o buscando fuentes para reportajes. En la carrera, salvo lo que nos enseñó Rosalba en Periodismo de Investigación (¡cuánto le debemos a esa profesora!), nada de nada. Y fueron cinco años. No me quiero imaginar cómo demonios en esos másteres enseñarán a conseguir y tratar la información a gente que, probablemente, en su vida ha tenido contacto con este oficio.

    Pero es lo que dices, Gabriel. Nosotros a lo nuestro, a seguir así. Ánimo y gracias, a tu vez, por darnos ánimos a los demás. Un abrazo, amigo.

  3. JUAN dice:

    Leyendo vuestros comentarios, es como oir a los politicos, parece que todos tienen razón. Y así es, creo bajo mi humilde opinión, que todos tenñeis vuestra parte de razón. Pero sólo quiero decir una cosa, que no se debería decir PERIODISTA al que no tiene titulación. Puede ejercer el periodismo pero pienso que haríamos mal y de hecho hacemos, de seguir llamando médico al que se dedica a la medicina sin titulación.
    Y aprovecho la ocasión para decir (siempre bajo criterio), que el problema político de este país, es ese, el referido anteriormente. Hay una carrera que se llama POLÍTICAS, pues sería condición sinecuanun para todo profesional de la políta tener su titulacíon acreditativa. así tendrían una titulación que creo que debe ser obligatoria y luego sus especialidades, con asesores de la profesión en concreto (interior=militares, sanidad=medicos, enseñanza=profesores…..etc.) y esto no se hace por nuestra culpa, porque el pueblo no lo exige y así nos va. No es de recibo que para ascender en la administracción te exijan titulación universitaria, para ser subdirector, director, jefe se servicio, etc, en la administraccíon sea obligatorio la titulación universitaria, y para ser jefes de estos referidos anteriormente, no se exija nada (concejales, alcaldes, ministros, presidentes….).
    Con esto termino, no se puede consentir que para ser albañil (funcionario) se exija titulación y para ser arquitecto que dirije al albañil (concejal, alcalde, presidente), no se exija nada. Resultado…….ESPAÑA.

    Un saludo. Juan T.


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