Justo homenaje

Ayer nos levantábamos todos con la triste noticia de que un autobús repleto de seguidores del Recre, que se dirigían a Madrid para ver a su equipo contra el Real, chocaba frontalmente con un camión, dejando cuatro muertos y 35 heridos, muchos de ellos graves. Lo que iba a ser una fiesta se convirtió en una tragedia.

Las muestras de dolor se sucedían entre familiares, amigos y conocidos, gobernantes, políticos, personalidades, gentes del mundo del deporte… Y toda una ciudad, Huelva, la capital del Tinto y el Odiel, se vestía de negro e izaba su alma a media asta por esta muestra de crueldad por parte del destino.

Los ánimos de los jugadores del equipo decano, que la noche antes rebosaban de alegría por medirse al eneacampeón de Europa, quedaron a ras de suelo tras conocer la noticia. Lo primero que salió de sus bocas fue: “No queremos jugar el partido”. Así lo hizo saber su presidente, Francisco Mendoza, en la mañana de ayer.

Sin embargo, ¿qué pasó? Pasó que la LFP admitió la suspensión del partido, pero aún quedaba un escalón por superar (como siempre, la burocracia española se sale)… Y a las 14:00 la RFEF comunicaba su postura: el partido se jugaba.

El inútil de Ángel María Villar volvía a meter la pata hasta el corbejón con una nueva muestra de despotismo y de los kilos y kilos de serrín que alberga en su cabeza. Creo que esto ya es suficiente como para hacer ver lo mucho que sobra este descerebrado. Pero algunos medios no se avergüenzan de él, sino de otras cosas…

Aún así, los jugadores del Recre no faltaron a su cometido y aceptaron la condena como santos mártires. Y como si de once enviados del Señor se tratara, arrasaron a un Madrid plagado de estrellas, pero que no fue capaz de contener el envite de la escuadra albiazul. Hay gente tan estúpida como para pensar que el Madrid se dejó ganar. Por favor, señores… No fue el Madrid. Fue el Recre el que, desbordando toda su rabia contenida por la injusticia del destino y de Villar, se lanzó en tromba a por la victoria.

0-3. Tres goles que simbolizan sin duda las tres palabras que pasaban anoche por la mente de todos los onubenses: “NUNCA OS OLVIDAREMOS”. Recuerdo en la mente, rabia en el corazón, luto en el alma. Y aún en la retina, como grabada a fuego, la imagen de cuatro criaturas que no perdieron la vida por una ideología, por una religión, ni por una patria. Sólo por los colores de su equipo. Un tributo como éste era lo mínimo que le podían otorgar los once mártires que ayer pusieron en pie el Bernabéu a esos cuatro fieles que los vieron desde el cielo. Por ellos va.

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One Comment on “Justo homenaje”

  1. Prismatico dice:

    Excelente relato mi buen Jule este blog esta interesantisimo enseguida quedaras enlazado. Salu2


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